Por: Ferdinand Von Nielsen
México

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Es bien conocido que los últimos años la calidad cinematográfica, principalmente la comercial ha decaído a tal punto que las películas malas de décadas anteriores quedan como clásicos frente a estas nuevas cintas generadas por directores con pésima perspectiva, de productoras ambiciosas y un desempeño actoral mediocre solapado por recursos técnicos como efectos especiales. Esto conlleva a que mucha gente busque con desesperación que una nueva película pueda prometer algo mejor que la cinta anterior vista con mala calidad.
En un estudio de la historia de la industria cinematográfica se puede apreciar de entre muchos detalles a estudiar la relación cine/película/espectador. Actualmente ha habido una enorme metamorfosis en la cuestión del consumo a las nuevas películas. Los que sorprende en algunos casos es que las primeras impresiones de películas que se da por última moda mostrar elementos previos de la película a veces resultan en un desastre al generar la condena de mucha gente.

¿Qué sucede? Sencillamente la gente ya no está dispuesta a ser obligada a consumir algo de manufactura dudosa, hoy en día ya ni siquiera la aparición de un actor de renombre garantiza que una película sea de calidad porque la codicia de los estudios han creado de la industria fílmica un producto perecedero.
Pero vayamos a la génesis de esta relación. Recordemos cuando uno de los primeros medios de anuncio del cine a través de los famosos cartelones o marquesinas callejeras, donde se pudo apreciar cintas como Dracula de Bela Lugosi o Lo que el viento se llevó. Con Dracula la gente sabía el respaldo de la cinta pues era la adaptación de un libro. Los actores eran más cuidadosos en su imagen. Cuando el cine se masificó aún más entonces tenemos por primera vez un largometraje animado a todo color. Eso atrajo a todos los entusiastas igual que otra gran producción a color como lo fue el Mago de Oz. Busquemos imaginar la gran expectativa en esas décadas lo que significaron filmes de ese tipo, era algo revolucionario y que creo nuevos horizontes. Los famosos tráileres previos a la función de cine se volvieron en una especie de joyas muy preciadas por la creciente cultura cinematográfica. Pues los realizadores tenían una gran tarea en atraer a la gente en tan solo un minuto y medio creando expectativas para ver una producción que ofrecía algo nuevo o esa historia que jamás había sido contada.

La relación tráiler espectador mantuvo el mercado fílmico estable generando expectaciones sobre las nuevas producciones pero al entrar al 2000 empezamos a ver un declive dentro de la misma industria y los tráileres empezaron a generar una tendencia muy cínica pero comprensible. Pues tenemos la situación que los traileres para atraer a la gente utilizaban las mejores secuencias para atraer y en muchos casos la decepción tocó con sentido amargo al espectador generando un nuevo sentimiento, el “engaño” el sentirse traicionado por ese despliegue de emoción en dos minutos cuando la película no resultó ser del todo buena o definitivamente una basura.

Ahora bien, con la entrada del internet y los medios alternativos de información ahora se ha logrado la filtración de los materiales previos a la filmación o fecha de anuncio oficial. Pero ese no solo ha sido el cambio, antes la audiencia solo podía quejarse de lo mala que fue la película, hoy en día el linchamiento mediático por una mala producción ha alcanzado a los mismos miembros del estudio aun antes de la preproducción. Y es que las productoras ya no cuentan con el servilismo de algunos periodistas de espectáculos pues su escaso número queda rebasado por la nueva generación de celebridades, los Bloggers, estos quienes no siguen la línea de ninguna cadena televisiva, simplemente montan su cámara y filman su postura dependiendo el nivel de profesionalismo. Muchos de ellos los más profesionales han sido adultos pertenecientes a la generación X y fuertes defensores de las películas clásicas, esto debido al bombardeo de las nuevas producciones o remakes hechos por pésimos directores.

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Se tiene documentado que una de las primeras cintas afectadas fue el remake de Robocop de 2014, la razón fue la negativa opinión del público sobre el traje que llevaría el legendario personaje de los 80s, la película anunciada para 2013 se recorrió a 2014 para rehacer escenas. Otra película que pasó por la misma suerte fue la segunda entrega de GIJOE por ignorar al personaje de Duke, personaje central de la saga. En esta franquicia debo agregar que fue tan mal recibida la primera película por lo que se prometió en el tráiler y las imágenes de preproducción que al momento de su exhibición el disgusto por los fans fue grande. Los guionistas que crearon una película hueca se vieron obligados a tomar la historia del comic escrito por Larry Hama para adaptar algo mejor en la segunda entrega con una ligera mejoría, sin embargo no fue suficiente pues no despegó como lo hiciera su competencia “The Expendables”

Parece haber una guerra entre productoras contra los Fans de las películas o series que son adaptadas. Siendo realistas las peliculas más criticadas suelen ser los remakes adaptaciones de libros, comics o superhéroes. Y es cuando comienza una batalla entre la nueva generación de productores que utilizan guionistas que pasan por alto los elementos más básicos de la obra que van a adaptar. Muchos podrían decir en este punto que estoy exagerando, es posible pero la realidad esta palpable en este momento con la adaptación fílmica de la caricatura Jem y los hologramas que promocionaba muñecas tipo Barbie. Para los aficionados retro de series de dibujos animados de dicha década esta serie es bastante conocida. El productor a cargo del proyecto es Jon M. Chu, encargado de la segunda entrega de GIJOE. Cuando te encuentras que un productor ligado a Justin Bieber estuvo a cargo de un clásico ochentero no se puede esperar nada bueno y eso ocurrió. Los tráileres en Youtube tienen más dislikes que sorprende a la gente, las páginas oficiales de la película en Facebook están llenas de críticas crudas y directas contra la película que en ningún momento respetó el concepto original, el señor Chu no pareció aprender la lección en GIJOE. Todas las fallas han sido mostradas por decenas de Bloggers en diferentes redes sociales y la existencia de una causa en Change.org para solicitar que quiten el nombre de Jem a la película da a mostrar el nuevo poder del consumidor contra una industria que ha descuidado el negocio.

Revista Sinapsis. 
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